Las Arterias y las Venas

 

LA CIRCULACIÓN SANGUÍNEA.

El presente texto pretende explicar el circuito sanguíneo en el cuerpo humano, de una manera comprensible como una respuesta a las preguntas que se hace el enfermo o familiares cuando se enfrentan a alguna enfermedad que implica al torrente circulatorio, ya sea como parte del problema, como el problema mismo o como parte de la solución a su padecimiento.

¿Está interconectado todo el cuerpo humano? Respuesta: Sí. A través de la circulación. Ésta está formada por tres grandes partes, el corazón, las vías que llevan y traen la sangre (vasos sanguíneos) y la sangre misma.

Se trata de un circuito cerrado, como la pista de los coches de carreras que dan vuelta una y otra vez a la misma pista, que inician en un punto llamado ‘inicio’ o ‘salida’ y uno de término llamado ‘meta’.

Esta pista, llamada en su conjunto ‘sistema cardiovascular’ es más complejo que una pista de coches de carreras. En éstas, el objetivo es claro y único, llegar a la meta en primer lugar. En el caso del sistema cardiovascular, hay varios objetivos que dependen de situaciones que se desarrollan en el organismo. Ya comentamos que todo el cuerpo humano se encuentra interconectado a través de esta ‘pista’ que en realidad está formada por un gran número de pequeñas pistas de diversos tamaños que inician en el mismo punto de partida o ‘salida’ y terminan en la misma ‘meta’.

La circulación consta de cuatro partes esenciales, a saber el corazón o bomba que impulsa la sangre; las arterias, que son los primeros conductos que llevan la sangre oxigenada a todo el organismo; los capilares, donde se lleva a cabo el intercambio de oxígeno y bióxido de carbono entre las células de cuerpo y las de la sangre; las venas que recogen la sangre sin oxígeno y cargada de bióxido de carbono y que regresan la sangre al corazón y pulmones para “reoxigenar” la sangre e iniciar el ciclo nuevamente.

¿Quedó claro?, probablemente no todavía, por lo que vamos a explicar más detalladamente este proceso.

Como no se trata de ganar un primer lugar, bien podríamos empezar por cualquier punto de este circuito, pero como queremos que usted tenga una idea clara de ‘la circulación’, iniciaremos nuestro recorrido en el principal órgano de este sistema, el corazón.

Corazón

El corazón es “la bomba” que impulsa la sangre a través de este circuito. Para explicar este proceso iniciaremos por decir que el corazón trabaja enviando la sangre en dos direcciones, hacia los pulmones para oxigenar la sangre, de donde regresa al otro lado del corazón, el izquierdo, desde donde en su turno envía la sangre ya oxigenada hacia todo el organismo.

¿Cómo hace el corazón para enviar sangre en dos sentidos diferentes? Para lograrlo, el corazón tiene cuatro cavidades, dos llamadas derechas o venosas y dos izquierdas o arteriales.

Otra manera de nombrar estas cavidades es con el término con el que se describen en varios libros. Se conocen como aurículas (que son dos, una derecha y una izquierda) y ventrículos (igualmente, uno derecho y uno izquierdo).

Para fines de claridad de explicación de la circulación, es mejor dividir al corazón por lado, es decir corazón derecho (aurícula y ventrículo derechos) y corazón izquierdo (aurícula y ventrículo izquierdos).

¿Por qué cuatro cavidades? Ya mencionamos que son dos por lado, dos derechas o venosas y dos izquierdas o arteriales. Dicho de otra manera, una aurícula y un ventrículo derechos o venosos y una aurícula y un ventrículo izquierdos o arteriales.

La sangre ‘entra’ al corazón por la aurícula derecha de donde pasa al ventrículo del mismo lado desde donde envía la sangre a los pulmones. La sangre pasa por el tejido de los pulmones que funciona como un filtro donde se lleva a cabo el intercambio entre bióxido de carbono y oxígeno y de allí regresa y entra la sangre ya oxigenada al corazón a través de la aurícula izquierda. De esta cavidad pasa a la siguiente, el ventrículo izquierdo, desde donde la sangre saldrá hacia todo el organismo para oxigenar a todas las células del cuerpo.

¿Por qué se necesitan cavidades? Ya comentamos que la circulación sanguínea es un circuito cerrado que no lleva cualquier líquido, lleva a la sangre, fluido vital para nuestra vida. En varias ocasiones hemos oído que el volumen total de la sangre en el cuerpo es aproximadamente de cinco a siete litros que circulan al mismo tiempo por este circuito, pero este volumen se encuentra repartido entre los diversos vasos sanguíneos y el corazón. Éste es, para fines prácticos la bomba que recicla la sangre en este circuito cerrado. Dado el relativo pequeño tamaño de esta ‘bomba’ (corazón), la naturaleza ideó estas cavidades que se llenan y vacían de forma rítmica, lo que da como resultado que la sangre se movilice en forma ‘pulsada’, no continua a través de las mismas. Por esta razón podemos detectar ‘el pulso’ en diferentes partes del cuerpo como las muñecas de las manos, los pies o las ingles. Esta bomba que impulsa la sangre en forma de pequeños volúmenes permite que ésta (la sangre) llegue a todas las células del organismo a una velocidad suficientemente lenta para que se lleve a cabo el intercambio de gases (oxígeno y bióxido de carbono), pero suficientemente rápida como para impedir que la sangre se detenga y forme coágulos. Este mecanismo permite también que la caída de presión que sufre la sangre dentro de las arterias no dañe a las pequeñas células al entrar en contacto con éstas a través de los capilares.

En resumen, hay dos cavidades por las que ‘entra’ la sangre al corazón y dos cavidades que ‘expulsan’ la sangre desde el corazón hacia dos circuitos, el circuito menor, de los pulmones o pulmonar y el mayor, de todo el organismo o sistémico.

¿Dos circuitos?, ¿no que era un solo circuito? En realidad son dos, el menor y el mayor. La diferencia principal, además del tamaño, estriba en que en éste, también llamado pulmonar, la función es únicamente la de intercambiar el bióxido de carbono contenido en la sangre por el oxígeno del medio ambiente y el mayor o sistémico tiene como función primordial el poner el oxígeno (indispensable para la supervivencia de las células) a disposición de todas las células de los órganos y tejidos de todo el organismo.

Como nota pertinente en este momento, comentaremos que las cavidades del corazón se encuentran delimitadas por unas ‘compuertas’ llamadas “válvulas” que se cierran y abren para permitir la llegada de la sangre a la cavidad respectiva. Estas compuertas le permiten al corazón manejar volúmenes constantes de sangre en cada latido (latido: ciclo compuesto por una contracción y una relajación de las células del corazón, comúnmente llamado ciclo cardiaco o sístole-diástole).

 

 

Arterias

Ahora sí, iniciemos el recorrido. La sangre es expulsada a través de las arterias. Estos vasos tienen como característica que soportan la presión elevada que ejerce el ventrículo izquierdo del corazón sobre las paredes de los vasos. La sangre transita inicialmente por un solo vaso (llamado arteria aorta), que paulatinamente disminuye su calibre al tiempo que se divide cada vez en más ‘ramas’, tal cómo un árbol inicia por el tronco que se divide paulatinamente en ramas cada vez mayores en número pero menores en diámetro. Esta multiplicación progresiva del número de ramas junto con la disminución del diámetro obliga a estos vasos, todavía llamados arterias a cambiar las características de su pared. Cambian de una pared gruesa a una cada vez más delgada. Cada una de estas arterias termina en el siguiente segmento de la circulación, los capilares.

 

 

Los capilares

El nombre proviene de la palabra ‘cabello’ dada la comparación entre estos pequeños vasos sanguíneos y la pequeñez que representaría un tubo de las dimensiones de un cabello.

Dada la disminución del diámetro en forma paulatina y progresiva de las arterias, éstas llegan a tener dimensiones apenas perceptibles con un microscopio. Esta sección intermedia entre las arterias y las venas se llama ‘capilar’ o mejor dicho, ‘red capilar’ ya que la división progresiva de cada una de las arterias que les antecede, contribuye a la formación de millones de capilares.

Estos vasos son muy especializados. Dado que el espesor de las paredes de estos vasos sanguíneos es extremadamente delgado (apenas el grueso de una célula), del orden de unas cuantas fracciones de milímetro, esto permite como parte de sus funciones el intercambio de moléculas de oxígeno hacia las células de los órganos y tejidos, por el bióxido de carbono que se forma como resultado del metabolismo de todas y cada una de las células del cuerpo.
Una vez que se ha llevado a cabo este intercambio de moléculas, es decir que la sangre ha perdido gran cantidad del oxígeno que hasta ahora contenía y lo ha intercambiado por el bióxido de carbono, ésta (la sangre) inicia el camino de retorno hacia el corazón. Para esta tercera parte del circuito, la circulación se vale del tercer tipo de vasos sanguíneos, las venas.

Las venas

El camino de regreso hacia el corazón es en sentido inverso al de salida, es opuesto al de las arterias. Una vez que la sangre pasó y abandonó a los capilares, empieza a reunirse en venas pequeñas que paulatinamente van ‘uniéndose’ para formar venas cada vez de mayor diámetro (más grandes), pero al mismo tiempo va disminuyendo su número hasta terminar en una vena única llamada “vena cava”. Esta vena lleva la sangre finalmente al lado derecho del corazón, entra a él a través de la cavidad llamada aurícula derecha, de allí pasa al ventrículo derecho para ser expulsada hacia los pulmones, donde la sangre rica en bióxido de carbono pasará a los pulmones, dentro de ellos intercambiará las moléculas de bióxido de carbono por moléculas de oxígeno. La sangre pasará a la aurícula izquierda para iniciar el ciclo nuevamente.

En los miembros inferiores existen tres sistemas de venas:

a) Sistema venoso profundo.
b) Sistema venoso superficial.
c) Sistema venos de las venas comunicantes

Estos sistemas se encuentran comunicados entre sí a distintos niveles.

El sistema venoso superficial, está representado por la vena safena interna que va del tobillo a la ingle, desembocando a la vena femoral común y la vena safena externa que va del tobillo al hueco poplíteo, desembocando a la vena poplítea, ambos sistemas, se localizan en el tejido celular subcutáneo, por encima de la fascia muscular y debajo de la piel, es fácil identificarlo a simple vista y en algunas personas con problemas circulatorios está visiblemente dilatado.

El sistema venoso profundo se localiza por debajo de la fascia, y entre las masas musculares, su trayecto es paralelo al sistema arterial por lo tanto toma el nombre del segmento en donde se localice de tal manera que el sistema venoso profundo de los miembros inferiores se encuentra integrado por: vena femoral superficial, profunda y poplítea, por debajo de la rodilla se identifican 2 venas para cada arterial por lo que se describen dos venas peronéas, dos venas tibial anterior, dos venas tibial posterior y un plexo venoso denominado plexo soleo que recibe la sangre de las masas musculares de la pantorrilla.

El sistema venoso superficial y profundo se encuentran unidos por una serie de venas que atraviesan la fascia, denominadas venas perforantes, estas venas tiene en su interior válvulas, cuya función es impedir el paso de la sangre del sistema profundo al superficial.

La mayor parte de las venas perforantes se localizan a nivel supramaleolar interno y son conocidas con el nombre propio de venas perforantes de Coket.

 

Para mayor información comuníquese a la Sociedad Mexicana de Angiología y Cirugía Vascular A.C.
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Dr. Erich Carlos Velasco Ortega
Jefe de Servicio Angiología y Cirugía Vascular Hospital de Especialidades Siglo XXI IMSS.